lunes, 22 de julio de 2013

Aunque no trabajes es difícil conciliar

Cuando tienes hijos y los crías como lo hago yo, aunque no trabajes, es difícil conciliar: Para empezar, es difícil conciliar el sueño. Pero también la vida "personal" (el yo y nada más que yo) con la familiar. Hacer un poco lo que quieres (o tienes que hacer, vamos), ya sea tirarte a ver la tele, leer, o escribir tu blog. Más aún cuando se te ocurrió poner la zona de juegos de tus hijos junto al escritorio, creyendo que al estar con ellos mientras usas el ordenador, coses, o haces algún DIY, el asunto sería más fácil de compaginar. 

Entonces un día te encuentras con que, esa mañana, después de varias noches de no dormir más de dos horas seguidas, y cuando tienes a la mayor en el campamento de verano, vas, duermes al enano pensando en ponerte a hacer "algo" y... te quedas dormida con él. 

O que, cuando por la tarde, ya bastante más descansada, pero con la mayor en casa, decides ponerla a  jugar con sus Little People mientras el de 7 meses duerme, y te das cuenta que esa maravillosa idea que tuviste de poner los juguetes al lado de tu escritorio no era tan buena, porque en ese momento hay tantas historias pasando junto a ti (una niña que va con su mejor amiga al campamento, varios que deciden ir en autobús a su nuevo colegio, etc.), que difícil, muy difícilmente, puedes concentrarte y escribir ese post que tienes pendiente sobre una amiga que cumple años esta semana. 

Así es que lo tuiteas, y te sugieren escribir sobre el tema. Y te pones a hacer fotos, para ilustrar el post, sobre el aspecto que tiene en este momento tu "escritorio" compartido. Y sale esto: 


y esto.


Giras la cabeza (y el teléfono) hacia tu mesa de trabajo, y la ves invadida por los dibujos que ha traído tu hija estos días de su campamento de verano.


Que el proyecto/tutorial que tienes a medio hacer sigue sobre el tablero que usas para tomar fotos con la cámara encima. También está el cable y pedal de la máquina de coser, porque cuando el día anterior intentaste hacer algo, el enano se dedicó a tirar/jalar del cable como si su vida se fuera en ello. El "altavoz" del "babyphone" del que ruegas no salga ningún ruido en un buen rato, y que el bebé haga una buena siesta. Y, ya que estamos, el spray para desenredar pelo, que utilizaste para peinar a tu hija, cuando la agarraste desprevenida mientras veía su vídeo favorito de Feist en youtube


En ese instante, ella se da cuenta de que estás haciendo fotos, y te pide posar junto al pingüino con el que está jugando ahora (sin haber recogido lo demás). 


Y el menor se despierta, y empieza a llamarte por ese "baby-phone" que esperabas guardara silencio un rato más. Su hermana te recuerda que le habías prometido bajar a la pisci cuando se despertara el bebé. Y te das cuenta de que ya no tienes tiempo de escribir ni de hacer nada más. 

martes, 16 de julio de 2013

La cosa va de dientes

Este es un post un poco rápido, contando alguna cosita, pero sobre todo ¡pidiendo ayuda!

Mis hijos tienen muchos "hitos evolutivos" distintos, pero en algunos momentos parece que siguen el mismo camino. El que nos "concierne" ahora es la que tiene que ver con la salida de los dientes. La mayor empezó a babear como loca a los 3 meses. Se rascaba las encías desesperada. Pero los benditos causantes del problema empezaron a salir recién a los 8.

Por lo visto el enano va por el mismo camino: Babas interminables desde los 3, se rasca desesperado, no duerme y parece que todos síntomas están ahí. Lo que falta es ver esas perlitas blancas atravesar sus encías. 


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