jueves, 16 de mayo de 2013

Nuestra operación pañal

Aunque siempre digo que este es un blog de recetas, manualidades y cositas que encuentro por ahí, de vez en cuando me dan ganas de contar otras cosas. Especialmente de temas que tienen que ver con mi  vida de madre. Esta semana, en Madresfera hablan de la operación pañal, y quiero compartir mi experiencia. No porque creo que haya sido genial y maravillosa, si no, más bien, porque me parece que de toda historia uno siempre puede sacar algo positivo y útil. 

El tema "operación pañal" no fue algo que me planteé conscientemente, ya que soy de las que cree que tiene que ser un proceso guiado por el niño y que cada cual tiene su ritmo. Aún así, creo que empecé a trabajarlo desde que mi hija era muy chiquita. 

No sé muy bien por qué, pero salió natural celebrar y hacer una mini fiesta cada vez que había caca en el pañal (¡quizás porque durante una época sólo hacía una vez por semana!). O cantar cuando tocaba cambiarla (todavía tengo la canción en la cabeza). Siempre fue un tema de juego entre nosotras. Quizás eso haya ayudado. No lo sé. 

La cosa es que un poco antes de que mi hija cumpliera dos años decidí comprarle un orinal, porque "nunca viene mal". Uno bonito, fucsia, con un asa verde. Y se lo presenté explicándole para qué servía. Ella lo paseaba (sujeto por el asa) por todas partes, le puso pegatinas/stickers de muñequitos, jugaba con él. 



Además, siguiendo algo que leí no sé dónde, siempre que yo iba al baño con ella le decía que los grandes hacíamos pis o caca así y que si ella quería también podía probarlo. Pero su respuesta siempre era NO. Compré un reductor, por si daba la casualidad de que quisiera hacerlo como mami, en el mismo lugar, pero tampoco parecía muy convencida.

La sorpresa fue cuando, un día caluroso (de esos raros que hay en primavera), estaba ella dando vueltas por la casa sin ropa, mientras yo preparaba sus cosas para vestirla, cuando, de repente, y sin avisar, fue al baño, agarró su orinal, se sentó... y me regaló con esto: 


Sí, así sin que yo le dijese nada.

Como se puede ver en la foto, la cosa fue "tan" natural, y estaba ella tan encantada, que metió el dedo en el maravilloso líquido amarillo, nos reímos,


y yo seguí haciendo fotos (que guardo aún en el i-Phone) para mostrarle a todo el mundo.


Pero, claro, no me pareció que eso fuese una señal de que debíamos, inmediatamente, quitar el pañal. 

Lo curioso es que justo después de cumplir dos años (un mes más tarde), probablemente por el calor (era mayo, de un año caluroso), mi hija se llenó de granitos en la zona del pañal. Lo único que se me ocurrió para que se le secaran fue, directamente, quitarle el pañal, y dejarla sin nada (una faldita, pero sin ropa interior). Muy en plan hippie, lo sé, preparada para tener mil y un accidentes. También es verdad que me atreví a hacerlo porque, por un lado ya me había dado la sorpresa del orinal, y, por otro lado mi hija siempre ha sido bastante estreñida y el tema accidente de caca no me preocupaba demasiado. 

Tuvimos un par de charcos de pis, y le recordé que ella había hecho una vez pipí en el orinal, y que si quería volver a hacerlo me podía avisar. 

Y funcionó: empezó a avisar cada vez que quería. Eso sí, cuando salíamos de casa le volvía a poner pañal, "por las dudas". Pero me di cuenta también de que, con el tema controlado en casa, si le ponía el pañal y estábamos fuera todo el día, al volver, se relajaba y otra vez teníamos accidente. 

Como ella no aceptaba hacer pis en cualquier lugar, con mamá haciéndole la sillita, encontré esta maravilla de invento: El reductor/orinal Potette Plus

Es un reductor portatil, que se convierte en orinal. O al revés (orinal que se convierte en reductor)... Y aunque dice que es hasta los 15 meses, mi hija, de 4 años, lo sigue utilizando cuando vamos de viaje. La gran ventaja de este invento es que fuésemos a donde fuésemos, mi hija tenía "SU" orinal, y además así evitábamos lo que preocupa mucho a las madres de niñas... el contacto con baños sucios. 

Ahora bien, el tema de la caca fue un poquito más complicado (poquito), porque mi hija se negaba a usar el water o el orinal. Así es que, estando sin pañal, si quería hacer, había que poner el pañal, que hiciera y quitárselo para limpiarla. Pero esto duró más  o menos una semana, porque un día la animé, jugando, a que se sentara en el water (inodoro, para mis amigas argentinas), y se relajó con el tema. 

Los pañales de la siesta... se los quité sin darme cuenta. Se quedó dormida un día sin pañal, y decidí no volver a ponérselo. Creo que ni ella se enteró de que no llevaba pañal. Tanto es así, que un día se durmió encima mío y al despertarse sentí algo caliente que empezaba a "invadir" mi barriga... Después de sea vez, que vio que no tenía pañal, no volvió a ocurrir.

Para el de la noche, me animé a quitárselo después del verano, porque creí que ya estaba preparada. Nos fue bien dos noches, y a la tercera tocó cambiar todas las sábanas, etc, etc. Tres noches seguidas con esto y volvimos al pañal. Así es que le pregunté a una amiga psicóloga infantil sobre el tema y me dijo lo mismo que he oído luego a Valentina (la de Crecer Juntos con Arte): que debía pasar una semana con el pañal nocturnos seco para quitarlo, porque es un tema hormonal, y no psicológico. Dos meses después del primer intento tuvimos la semana del pañal seco y se lo quité otra vez. Y funcionó. 

Ahora bien, después de esta historia en la que parece que fue todo muy fácil, tengo que decir que la "desventaja" de que mi hija aguante tanto y tan bien el pis, es que se me olvida hacer que vaya al baño... y llevamos ya tres infecciones urinarias. No sé si está relacionado, pero la doctora dice que tiene que ir con más frecuencia al baño, así es que yo tengo que pensarlo, porque si no a ambas se nos olvida. 

Pero claro, aquí no he contado todavía la historia de los accidentes. El más memorable fue unas tres semanas después de tener el tema "controlado". A Papá lo habían mandado por un tema de trabajo a Grecia, y aprovechamos para hacer un viajecito con la enana. El problema fue que ella es bastante sensible al tema ruidos, y cuando quiso ir al baño en el avión, quedó tan espantada con el estruendo de las turbinas que se negó a hacer nada, ni a estar ahí ni un minuto más de lo necesario. Le rogué a las azafatas que nos dejaran usar el baño de primera clase, pero, tan amables como siempre, me dijeron que no, y que la niña se tendría que aguantar. El magnífico orinal portatil tampoco fue de ayuda. Chloé se negó en seco. Así es que al llegar a Atenas se hizo pis. Claro, yo tenía todo para cambiarla, pero no tenía doble... Nos fuimos a un restaurante, y otra vez: en pleno restaurante, mega-charco. Por suerte tenía unos pantaloncitos cortos para ponerle, extra en el bolso, pero no ropa interior. Todo estaba "bajo control", así es que nos subimos a que tomara un vaso de leche en el "lounge ejecutivo" del mega-hotel de Atenas al que habían mandado a mi marido: sofás blancos, alfombra blanca... Mi hija decidió que era el mejor lugar para ponerse a correr (11 de la noche), cuando de repente vemos unas bolitas pequeñas y marrones sobre la alfombra. ¡Mierda! (literalmente). La niña estaba haciendo caca sin avisar, y como no tenía ropa interior no había nada que lo sujetara... Claro, aquí, madre abnegada, tuve que ponerme como loca a recoger las bolitas famosas, sin servilleta ni nada, antes de que nadie se diera cuenta.

Así es que toda historia de pañal tiene sus "problemitas". Sólo espero que la mía le sirva a alguien...

Y aquí, para cerrar el post, dejo una foto de mi hija haciendo que su muñeca fuese al baño; porque en nuestra casa todos dejamos el pañal al mismo tiempo.


P.D. como se puede ver, abajo, a la derecha, está nuestro bonito Potette...

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17 comentarios:

  1. Siempre he querido ir a Grecia pero desde q te he leido más... sueño con tener esa sensación de libertad como para correr y cagar a la vez! XD

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    1. Sí! es una buena idea! la libertad de Grecia... jajaja.

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  2. Qué interesante! Tomo nota de todo, que en breve empiezo!!!
    besos

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    1. Ya nos contarás qué tal te va! si lo tomas con calma y le vas dejando ir a su ritmo seguro que va genial! un beso.

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  3. Es terrible la época del cambio! Pero es verdad, mejor hacerlo con el calor, van solos. Y las pérdidas! Ay son como perrillos haciéndose pis por los rincones! Ay el parqué cómo sufre, nunca quise moquette jajaa!

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    1. a mi lo que ahora me inquieta es cómo hacerlo con un niño, ya que con la niña me pareció tan natural! ya veremos!!!!

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  4. Muy buena historia, excelentemente ilustrada con fotos!!!
    Mi peque acaba de cumplir los 2 años y en este hemisferio están comenzando los fríos polares, así que esperaré todavía, no sólo por el clima, sino también porque no he visto aún señales en él que me indiquen que podemos intentar. Pero recordaré esto el día que lo intentemos, en unos meses.
    Un beso

    Cecilia @Cecigazz

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    1. uy, sí, con el frío es más bien el problema de las capas de ropa y de tener que lavar mucho cuando hay accidentes! lo de ir viendo las señales creo que es importante. Ya verás cuándo hay que hacerlo!
      beso.

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  5. Yo me voy a poner ahora! En mi caso (laniña tiene 2 años y 4 meses) lo he retrasado para que el cambio no coincidiera con la llegada de elniño. Pero creo que está bastante preparada. Me ha encantado saber lo del pañal de la noche. No tenía ni idea!! Y me da tranquilidad...a ver cómo se desarrolla el temita, ya te contaré.

    Un besazo y abrazo enormee, que he visto por ahi que estás algo bajita. Que no me entere yo!!!!!!!

    Besos, pescao!!!

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    1. has hecho muy bien en no hacerlo coincidir con la llegada del hermano! dicen que hay que evitar que coincida con un momento estresante en su vida: hermanitos, principio de colegio, etc.
      seguro te va genial!
      Besos.

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  6. :D
    Una gran historia.
    Me he quedado impresionada con la imagen del salón blanco y tú recogiendo conguitos... uuuuuhhh

    Buen finde!

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    1. No olvidaré nunca ese momento. Y lo que me costó quitarme el olor luego de la mano!!!!! lo que hace una por amor de madre! jajajaja. Besos.

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  7. Jajajaj, me pasó algo similar con mi hija, y sus cacas. El pipí lo controló enseguida, pero la caca... Siempre ha sido muy estreñida (ahora ya no) y era ver orinal y pensar en ir a hacer caca, que... Mal lo pasamos, muy mal. Pero desde los dos años ni pipí ni caca. Un solo accidente una noche y ya.

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    1. Como la mía! el último accidente fue hace poco (llevaba muuuuuucho sin nada). se despertó llorando, que había ido al baño y se despertó mojada. en realidad es que estaba soñando!
      besos!!!!

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  8. Veo que el tema de la caquita a todos les cuesta más...

    Me interesa el tema de ese orinal-portátil. Debe ser del tamaño de un reductor pero que también tiene dos patitas para hacer de orinal y poder ponerla en cualquier sitio a hacer sus necesidades, no? miraré a ver si lo encuentro en alguna tienda y sinó lo compro por internet. Yo tengo pensado ir con el reductor por todas partes, pero claro...con él siempre necesitas tener un lavabo...

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    1. EL reductor/orinal portatil es un invento genial. Y no necesitas lavabo! si es por tema de manos... llevas gel de esos que te limpias sin agua! yo el reductor lo compré en pre-natal. Si no, como habrás visto, se consigue facilmente por internet.
      Suerte!!!!

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  9. madremia....me estoy asustantdo!! Lo de las bolitas es buenísimo...Bueno desde el punto de vista tuyo no debió serlo tanto...jejje..La mia no es muy cagona tampoco asi que el tema de la caca imagino que será fácil, llevamos un tiempo ya sesibilizandole con el orinal..a ver que tal...Pero de momento no ha hecho nada. Ya te contaré...

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