lunes, 6 de junio de 2011

Mi oda al croissant

El comidista se preguntó en febrero por qué los cruasanes españoles son tan malos.  Confieso que a mi la ortografía castellana me choca bastante. También me choca ese pegote brillante que le ponen a los cruasanes acá para aparentar un pseudo-glaseado. ¿Quién inventó eso?

Para los que no me conocen, y para los que no se han dado cuenta hasta ahora, les voy a contar que estoy casada con un francés. Lo quiero, claro, y tiene muchas virtudes... una de las cuales es que me lleva mínimo dos veces al año a Francia... donde yo puedo comer mi croissant. Y es que allá son algo especial. Da igual a qué panadería vayas, casi siempre son una maravilla; suaves, dulces, con el hojaldre crocantito por fuera. 




Los "pain au chocolat" (lo conocido aquí como "napolitana de chocolate") también son riquísimos. Una variante del croissant pero con dos barritas de chocolate derretidas por dentro. 


Confieso también que cuando volví de pasar 7 meses en París vine con un par de kilos extra en mi "equipaje" personal/trasero... Mi suegra al verme dijo que yo estaba "llena de vida", creo que no se atrevió a decirme directamente que estaba gordita. 

Es que había una "boulangerie" (panadería) por la que pasaba para ir al trabajo cada mañana, y donde compraba mi croissant matutino. Curiosamente, al regresar a casa, siempre tocaba un "pain au chocolat".


Y es que de sólo verlos por la vitrina ya me sentía obligada a caer en la tentación.


Pero mientras tanto, para quienes no puedan buscarse un marido (o una mujer) francés, o no tengan planeado ningún viaje a Francia, aquí les dejo el mapa del buen cruasán que publicó el mismo comidista una semana después de su post original. Espero que los que están en España puedan disfrutar de un croissant rico rico. 

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